En resumen
Un programa de fidelización en España se rige por el RGPD y la LOPDGDD, con la AEPD como autoridad de control, y sus mensajes comerciales por el artículo 21 de la LSSI. En la práctica eso son tres obligaciones: pedir solo los datos que necesitas, informar de para qué los usas antes de recogerlos, y poner una baja fácil en cada comunicación. Nada de eso exige un sistema complicado.
Esta página resume obligaciones generales para orientar una decisión. No es asesoramiento jurídico: para un caso concreto, consulta con quien lleve la protección de datos de tu negocio.
Lo que cambia y lo que no
Un mostrador español y uno británico tienen el mismo problema de fidelización: conseguir que la gente vuelva. La mecánica que funciona —una promesa clara, un objetivo alcanzable, alguien del equipo que valida la visita— no cambia al cruzar una frontera.
Lo que sí cambia es el marco legal de los datos, quién vigila que se cumpla y la moneda del recibo. Esta página es solo esa parte. El diseño del programa está en cómo empezar un programa de fidelización, y sirve igual aquí.
Las obligaciones que importan
| Qué | De dónde sale | Qué significa en tu mostrador |
|---|---|---|
| Minimización | RGPD, art. 5.1.c | Pide solo lo que vas a usar. Un identificador de contacto suele bastar |
| Información previa | RGPD, art. 13 | Antes del alta, di quién eres, para qué usas el dato y cuánto lo guardas |
| Base de licitud | RGPD, art. 6 | Para el programa en sí, la relación con el cliente. Para promociones, consentimiento |
| Consentimiento comercial | LSSI, art. 21 | Permiso previo para escribir, salvo a clientes tuyos con ofertas similares |
| Derecho de oposición | RGPD + LSSI | Baja visible y gratuita en cada mensaje, atendida sin demora |
La autoridad de control es la AEPD. Y hay un punto que conviene no negociar: llevar la tarjeta y recibir publicidad son finalidades distintas, y el RGPD pide que el consentimiento se recoja por separado para cada una, no en una sola casilla que las junte.
La consecuencia práctica
Cuantos menos datos pidas, menos obligaciones asumes. Es la parte que más se olvida y la que más barata sale.
Un formulario de alta con nombre, apellidos, DNI, fecha de nacimiento, dirección y teléfono no hace mejor tu programa: hace que cada uno de esos campos tenga que estar justificado, informado, protegido, conservado un plazo defendible y borrado cuando toque. Y además cuesta altas, porque cada campo extra es gente que abandona el formulario en el mostrador.
NeoLoyal está construido en esa dirección: la tarjeta cuenta visitas, no importes, así que el programa nunca sabe cuánto gasta nadie ni con qué medio de pago.
Veri*Factu: por qué esto no entra
Es la pregunta que aparece en cuanto un negocio español oye “software en el mostrador”.
El Reglamento de Requisitos de los Sistemas Informáticos de Facturación regula el software que expide facturas: integridad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros de facturación. Tras el aplazamiento aprobado en el Real Decreto-ley 15/2025, sus fechas vigentes son el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos y demás contribuyentes.
Una tarjeta de fidelización que cuenta visitas no emite facturas, no registra importes y no forma parte de la cadena de facturación. Tu programa de facturación o tu TPV sí están afectados y deben adaptarse; el programa de sellos, no.
Conviene comprobarlo con cualquier proveedor que elijas, y la pregunta exacta es sencilla: ¿este sistema registra el importe de la venta? Si la respuesta es no, la conversación sobre facturación termina ahí.
El mostrador español
Tres cosas concretas del día a día aquí:
La hostelería tiene la frecuencia a favor. El café diario, el pan diario y el menú del día producen la clase de repetición que hace que una tarjeta de sellos funcione sin esfuerzo. Es también donde más competencia hay a menos de cien metros, que es exactamente el problema que resuelve tener una tarjeta empezada.
El TPV ya está ahí. Casi ningún negocio quiere un segundo terminal. Un programa que funciona en el navegador del cliente y se valida desde el teléfono de quien atiende no pide hardware, no se integra con la caja y no se rompe el día que cambias de proveedor de TPV. A cambio, no sabe el importe: es la contrapartida honesta de contar visitas en lugar de gasto, explicada en tarjetas de sellos o puntos.
La hora punta manda. Entre las 8:00 y las 10:00 en una cafetería, cualquier paso que añada más de unos segundos se salta. Por eso la validación tiene que ser un gesto de quien atiende y no una conversación.
Qué vas a pagar realmente
NeoLoyal cobra en libras esterlinas. La página de precios pone debajo de cada plan el equivalente aproximado en euros, al cambio del mercado, para que puedas juzgar la cifra sin abrir una calculadora. Lo que aparezca en tu extracto será la conversión que aplique tu banco o tu tarjeta ese día, y por eso el euro va como referencia y no como precio.
Al importe no se le añade IVA. Cómo se declara esa factura en un negocio español depende de tu situación y de tu alta censal, así que esa parte es para tu asesoría.
El plan gratuito no cobra nada, en ninguna moneda. Es donde tiene sentido comprobar si el programa encaja antes de mirar precios.
Por dónde empezar
- Decide la recompensa y el objetivo con la frecuencia real de tus clientes, no con la que te gustaría. El método está en cómo empezar.
- Escribe la información del alta antes de recoger un solo dato: quién eres, para qué lo usas, cuánto lo guardas, cómo se da de baja.
- Separa las dos casillas. Una para llevar la tarjeta, otra para recibir promociones.
- Pon el cartel donde se paga, no en la puerta. El cartel QR de acceso funciona porque llega en el momento en el que el cliente ya está parado.
Si tu negocio está en Argentina, el marco es distinto y está en programas de fidelización en Argentina.